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miércoles, 15 de septiembre de 2010

Línea del tiempo.


Historias de Familia.

MIS ABUELOS, SUS HISTORIA Y R. TAMAYO.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                              Nydia Amairani Martínez Castellanos.
Soy de San Pablo Huitzo, Etla, Oaxaca, y siendo muy pequeña mi familia y yo nos venimos a vivir a Morelos, la mayor parte de mi familia se encuentra en Oaxaca, es muy numerosa y vive en el pueblo antes mencionado (Huitzo), me siento muy orgullosa de ser oaxaqueña.
Mis abuelos, quienes aun guardan recuerdos acerca de hazañas pasadas de la Revolución mexicana llegaron a relatarnos ciertos sucesos que actualmente se considerarían curiosos, ejemplo de esto lo relataba mi bisabuelo Nicolás Domínguez; que decía que en tiempos de guerra era necesario guardar comida, claro que no como lo hacemos actualmente que guardamos comida en  el  refrigerador  o en alacenas, sino que nos decía que la enterraban, ya que en esos tiempos de lucha muchas veces llegaba a escasear los alimentos.
Anteriormente en Huitzo, casi no había doctores que atendieran los partos, entonces las comadronas se encargaban de estos; mi bisabuela Salomé Ortiz era una comadrona, que es como se les decía anteriormente a las parteras, ayudó a muchas mujeres a traer al mundo a sus niños.
Mi abuelo, Francisco Martínez López, un hombre muy trabajador, que ayuda sin mirar de quien se trata; el fue presidente municipal de Huitzo (de 1975-1977) logró sacar adelante varios proyectos que se tenían destinados al progreso del pueblo, uno de ellos fue la construcción de la primera escuela secundaria, este proyecto fue iniciado por él, comenzando con la compra de los terrenos que serían destinados para esta institución, al ser finalizado el proyecto en la inauguración de esta escuela fue invitado el pintor mexicano Rufino Tamayo y esposa, la escuela lleva el nombre de este reconocido pintor oaxaqueño: Esc. Sec. Tec. 76”Rufino Tamayo”.
Estas son sólo algunas anécdotas, que tal vez no son exactamente del periodo de la Revolución mexicana, pero forman parte de la historia de un pueblo y de la familia. ¿Cuántas historias guardan nuestros abuelos? La sabiduría de los pueblos reside en ellos.
Recordar que la familia no se mide por la cantidad de personas que la conforman, sino por la unión y los valores que esta tenga.

martes, 14 de septiembre de 2010

Benito Juárez y ruptura-Programa 22

http://www.youtube.com/watch?v=LBCY4JCISAI&feature=channel

Benito Juárez

"Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz"
San Pablo Guelatao, México, 1806-Ciudad de México, 1872. Político mexicano. Hijo de Marcelino Juárez y Brígida García, matrimonio indígena de humilde condición, Benito Juárez quedó huérfano siendo niño y cursó sus primeros estudios en su pueblo natal.
Tenía veinte años cuando ingresó en el Instituto de Ciencias de Oaxaca, donde se licenció en derecho. Su preocupación por la realidad social y en particular por la situación de los campesinos lo llevó a expresar sus puntos de vista liberales y a participar activamente en política.
En 1831 Benito Juárez fue elegido regidor del ayuntamiento de Oaxaca y al año siguiente, diputado al Congreso del Estado. La energía con que defendió los intereses que representaba le valió en 1846 ser diputado por Oaxaca ante el Congreso de la Unión. Un año más tarde fue designado gobernador de su estado natal, cargo en el que permaneció hasta 1852.
Su oposición al tratado de Guadalupe-Hidalgo, por el que México perdió vastas zonas de su territorio en favor de Estados Unidos, encontró cauce en las filas liberales y en la defensa de un proyecto federalista. Sin embargo, los conservadores tomaron el poder en 1853, acaudillados por el general Santa Anna, y Juárez se vio obligado a exiliarse en Cuba.
Al cabo de dos años regresó y se adhirió al plan de Ayutla, entre cuyos firmantes figuraban los generales Villarreal, Comonfort y Álvarez. Al triunfar el pronunciamiento fue designado consejero de Estado y, bajo la presidencia de Ignacio Comonfort, ministro de Justicia. Como tal promulgó una serie de leyes que restablecían las libertades de enseñanza, imprenta y trabajo y anulaban las prerrogativas del clero y el ejército.
Al concluir la Guerra de Reforma con el triunfo de los liberales, fue electo consitucionalmente para continuar en la Presidencia (15 de junio de 1861). Debido a la intervención francesa, en mayo de 1863 tuvo que dejar la ciudad de México, ejerciendo su gobierno desde diferentes puntos del país. Regresó a la ciudad de México el 15 de julio de 1867, después de que Maximiliano fue juzgado y fusilado.
Por su defensa de las libertades humanas, defensa que sirvió de ejemplo a otros países latinoamericanos, fue proclamado "Benemérito de las Américas".
Al triunfo de la República, Benito Juarez, dijo en un célebre discurso: "Mexicanos: encaminemos ahora todos nuestros esfuerzos a obtener y a consolidar los beneficios de la paz. Bajo sus auspicios, será eficaz la protección de las leyes y de las autoridades para los derechos de todos los habitantes de la República. Que el pueblo y el gobierno respeten los derechos de todos. Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz".
"Confiemos en que todos los mexicanos, aleccionados por la prolongada y dolorosa experiencia de las comunidades de la guerra, cooperaremos en el bienestar y la prosperidad de la nación que sólo pueden conseguirse con un inviolable respeto a las leyes, y con la obediencia a las autoridades elegidas por el pueblo".
En octubre de 1867 fue reelecto Presidente de México; se dedicó a organizar la situación económica del país, redujo el ejército, organizó una reforma educativa, ordenó sofocar los alzamientos militares y enfrentó la división de los liberales. Se mostró respetuoso ante la organización de los obreros y artesanos.
En 1871 fue reelecto por última vez como presidente. Murió el 18 de julio de 1872.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Agustín de Iturbide.

(Valladolid, actual México, 1783 - Padilla, id., 1824) Militar y polítco mexicano. Hijo de un terrateniente español y una criolla noble, Agustín de Iturbide se enroló en el ejército realista a la edad de catorce años. Se negó a participar en la insurrección contra los españoles, dirigida por el cura Hidalgo, y defendió la ciudad de Valladolid contra las fuerzas revolucionarias; su notable actuación le valió el ascenso a capitán.
Con este nuevo grado, Agustín de Iturbide combatió a las guerrillas indígenas, y acabó por capturar a Albino Licéaga y Rayón, logro que le valió un nuevo ascenso. Posteriormente, fue nombrado comandante general de la provincia de Guanajuato, donde se distinguió por su implacable persecución de los rebeldes. Diversas acusaciones (abuso de autoridad y malversación) propiciaron que el virrey Calleja lo destituyera, pero fue absuelto de todos los cargos gracias al apoyo del auditor Bataller.
Con treinta y siete años fue nombrado comandante general del Sur y se le encomendó la tarea de sofocar la insurrección de Guerrero, una de las últimas que continuaban en liza. Al no conseguirlo, se reunió con éste y, juntos, presentaron el denomindo Plan de Iguala, en el que se proclamaban tres garantías: la independencia de México, la igualdad de derechos para españoles y criollos y, por último, la supremacía de la Iglesia Católica. Rápidamente, el ejército trigarante pasó a dominar todo el país. En vista de ello, el nuevo representante del rey de España, Juan O'Donojú, firmó el tratado de Córdoba, por el que se reconocía la independencia de México.
Un año más tarde, Iturbide se autoproclamó emperador (Agustín I), si bien muy pronto hubo de enfrentarse a una conspiración de carácter republicano. Decidió entonces disolver el Congreso y nombró una Junta que actuaba por completo a su servicio. En contra de estas medidas, el gobernador de Veracruz, el general Santa Anna, resolvió proclamar la República, e inmediatamente recibió el apoyo de otros generales, e incluso de las tropas que en principio debían acabar con la revuelta. Por último, Iturbide se vio obligado a abdicar. Se exilió en Europa (1823) y un año después volvió a su país, ignorante de que allí había sido condenado a muerte. Detenido a su llegada, fue fusilado a la edad de cuarenta y un años.